25. Palaciego: Relativos o pertenecientes al palacio del rey.
Fragmento #1.
En zapatillas y envuelto en suntuosa bata, se tendió por fin a reposar, pero no a dormir, porque su cabeza estaba llena de pensamientos y la estancia harto llena de palaciegos.
(El Príncipe y el Mendigo, página 40)
Fragmento #2.
Cumplidos dos años de gobierno de Uribe, lo rajan unas lunáticas, unos señores sensatos y también Raúl Reyes, el de las Farc, que vía Internet le puso 2. Sin rodeos, le pongo 4,5 sobre 5. Por qué? Por su seriedad, porque no despilfarra su tiempo en almuerzos palaciegos o en turismo, playas y tertulias. Uribe trabaja y hace trabajar a sus ministros y altos funcionarios.
A personas serias que trabajan en el palacio presidencial les he preguntado por los horarios del jefe. No lo envidien; es un esclavo. Entre cinco y seis de la mañana lee un resumen de titulares de revistas y periódicos. Desayuna a las seis y quince en el escritorio mientras pregunta por el orden público, lee informes, quejas y proyectos y firma documentos bien leídos.
Un 4,5 para Uribe porque a las nueve de la mañana se encarama al maltrecho avión presidencial rumbo al Tolima, Quindío o Urabá. No va a broncearse; va a escuchar a los pobrísimos, a gobernar, a exigirles a los alcaldes y gobernadores que hagan sus tareas. Un 4,5 sobre 5 para Uribe porque regresa a Bogotá a las siete de la noche cuando saluda de afán a su Lina esposa y sigue a la oficina a preguntar afanosamente: " Esta listo lo de Planeación, salud y otras? Arreglaron con Avianca?". Uribe: siempre camellando !.
Álvaro Uribe vive mal, no se divierte, no se bebe un whisky con amigos. Un 4,5 sobre 5 porque trabaja en Palacio de ocho de la noche a una de la mañana y se acuesta reventado de cansancio. Uribe como esposo detallista está rajado: le pongo 2,8 sobre 5 porque no invita a su Lina esposa a cenar, ni a cine, ni a comprarle un disco o una cartera. Uribe sufre por el país mientras recibe insultos miserables. Es un tacaño con el dinero público, nunca visita la casona presidencial turística de Cartagena y, aplaudan, su esposa, Lina, enterró el vanidoso embeleco de primera dama que nos costaba millones.
Uribe ha cometido imprudencias verbales, ha vendido mal su política de autoridad que es elemental: que respeten la ley, como en todo país civilizado; por eso, algunas lunáticas le dicen represor olvidado que dio garantías totales para que Garzón ganara la Alcaldía de Bogotá y Angelino la Gobernación del Valle. Aplaudan: Uribe no se unta de negocios, ni gana comisiones.
Para Uribe un 4,5 sobre 5 por patriota. Si derrotan la reelección, el volvería a su Medellín querido, pero el país quedaría fatal, quedaría al garete en poder de un sancocho de ineptos politiqueros.
(El Tiempo, Terminé rajando a Uribe, 11 de agosto 2004)

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